UN ABUSO: Envian para su casa al agresor del Joven Universitario

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República Dominicana. Como un desastre procesal, un abuso, una negligencia insoportable e imperdonable por parte del Ministerio Público y el juez dominicano que conocieron el caso contra el agresor que le dio una trompada a otro joven dentro de la Universidad Católica Nordestana de San Francisco de Macorís, fue considerada hoy la actuación de la justicia que muchos dicen está podrida y sin posibilidad de sanación.

Se trata del agresor Stiven Alberto, contra la víctima Edgar Taveras Paulino que según un comunicado dado por la propia universidad y puesto a circular por las redes, primero buscó algunos alumnos para que graben los hechos  que iba a cometer y luego localizó la víctima y frente a las cámara lo golpeó con todas sus fuerzas hasta que lo desparramó al suelo, mientras los demás grababan las agresiones hechos por el cual los que grababan fueron    amonestados por el consejo académico y el agresor fue expulsado por la misma  resolución.

Lo mínimo que pudiera pasar mañana, es que el Ministerio público en pleno renuncie, desde la cabeza hasta los pies y el juez sea suspendido por parte del Consejo del Poder Judicial, pues a unos hechos calificados como 265, 266, 309, 310 del Código Penal Dominicano y la Ley 53-07, que tipifican la asociación  de malhechores, golpes y heridas agravados con premeditación y asechanza  y crimen  y delito de alta tecnología, que conlleva pena de 3 a 10 años, ese Ministerio Público sinvergüenza de San Francisco de Macorís, le dió de manera desesperada una suspensión condicional del procedimiento al imputado y  una corona de hombría enviándolo para su casa a dormir y comer bueno, todo esto no obstante a que este imputado después de cometer los hechos emprendió la huida y fue localizado por la Policía Nacional, luego de un plan de búsqueda. 

CARAJO, Con las trompadas, agresiones y vejaciones públicas realizadas por el joven Stiven Alberto, no sólo derrumbó al suelo a la víctima Edgar Taveras Paulino, sino que derrumbó la sociedad completa de San Francisco de Macorís y el país, la universidad y  destruyó la poca imagen que le quedaba  al propio Ministerio Público, quedando  demostrado  hoy en este país, que una cosa tan grave que puso al país en vilo,  no vale de nada, que aquí la vida humana, el orden y la buena costumbre no vale ni dos pesos , que se trata de una selva y el Ministerio público fracasó igual que los jueces y toda las demás vainas en esta selva impredecible.