Ucrania denuncia agresión de Rusia e intento de liderar lucha antiterrorista

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Naciones Unidas. El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, denunció hoy ante la Asamblea General de la ONU la “agresión” de Rusia contra su país y criticó que ese país quiera liderar la lucha contra el terrorismo en Siria cuando, a su juicio, lo respalda en un país vecino.

“¿Cómo se puede urgir a una coalición antiterrorista cuando inspiras el terrorismo justo delante de tu puerta? ¿Cómo puedes hablar de paz y legitimidad si tu política es la guerra a través de gobiernos marioneta?”, dijo Poroshenko en su discurso.

“¿Cómo se puede hablar de libertad para las naciones si castigas a tu vecino por su elección? ¿Cómo demandas respeto para todos si no tienes respeto para nadie?”, insistió.

El presidente ucraniano defendió que su país es objeto de “una agresión exterior” que no ha sido provocada y que Moscú esconde quitando los identificativos del material militar o abandonando a sus soldados capturados en el campo de batalla.

“Nos vemos obligados a luchar verdaderas tropas regulares de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa”, dijo Poroshenko sobre la situación en el este de Ucrania.

“Hay armamento pesado y equipamiento militar concentrado en los territorios ocupados en cantidades con las que los ejércitos de la mayoría de los miembros de la ONU sólo pueden soñar”, señaló.

Según dijo, hay “millones de ucranianos bajo ocupación” en una guerra que busca forzar al país a “renunciar a su decisión soberana de construir un Estado europeo libre, democrático y próspero”.

Poroshenko denunció que Rusia quiere volver a “los tiempos imperiales” y para ello, entre otras cosas, financia y arma a “terroristas” en Ucrania.

El líder ucraniano criticó el bloqueo impuesto por Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU gracias a su poder de veto y abogó por la reforma del máximo órgano de decisión de las Naciones Unidas.

Además, insistió en que le gustaría ver una fuerza de “cascos azules” en Ucrania para estabilizar la situación, lo que también requiere una decisión del Consejo y, por tanto, el visto bueno de Moscú