Ciudadanos puestos en la lista 29 por el gobierno dominicano

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EDITORIAL

Una estela de muertes extrajudiciales como si se tratara de una plaga apocalíptica, es lo que ha sucedido en la Republica Dominicana a través del aparato represivo de muertes, Dirección Central de Investigaciones (DICRIM) de la Policía Nacional. Las muertes son indetenibles, innegables y a la luz pública, sin guardar las apariencias.

De este Rosario de muertes registradas y cuyos familiares han elevado quejas o la prensa se ha hecho eco, en el año 2025 se registraron más de 210 asesinatos de jóvenes y personas, cuyas muertes fueron atribuida a intercambios de disparos según la vocería de la Policía Nacional, y en el año 2026 estas muertes ya superan las 180 en las mismas circunstancias, es decir, entre 2025-2026, se ha asesinado a sangre fría a más de 392 personas que ya jamás verán la luz del mundo físico.

Previo a esas muertes extrajudiciales, desde el gobierno dominicano, quizás por desconocimientos de las prescripciones de las normas penales, incluso las más recientes aprobadas, el propio presidente de la República Dominicana, Luis Abinader Corona, de manera continua realiza llamado a que los imputados se entreguen, bajo la advertencia de que «sino le ira peor y no habra contemplación» advertencia de rudeza, que desde la Dirección Central de Investigaciones (DICRIM) de la Policía Nacional,  ha sido interpretado como  «una licencia  para matar»

El  animus necandi, dolo, o intención de matar personas físicas de manera extrajudicial, para muchos de los miembros de la Policía Nacional, es tan acentuado, que se percibe a lo lejos, que muchos de ellos al igual que los vampiros respiran, comen y beben sangre humana, al extremo tal, que los jóvenes de nuevo ingreso  a la Policía  Nacional, un grupo muy elevado de esos jóvenes, los hacen con el fin de conseguir un uniforme y una arma para iniciar la cacería de brujas de vidas humanas, con el listado que le oferta la Dirección Central de Investigaciones (DICRIM) de la Policía Nacional,  de todos aquellos ciudadanos en conflicto con la ley penal, que según ellos están dentro del  « código de muerte 29».

El irrespeto por la vida humana, los derechos humanos y fundamentales en la Republica Dominicana, tienen tal relevancia, que programas de seudos periodistas, les ponen un reloj a los sindicados en algún tipo penal, les refieren el código 29 de muerte y unos días después ya esas vidas no existen en la fa de la tierra, sin poder pagar por sus supuestos hechos cometidos o sin saber la humanidad si verdaderamente eran culpables, o si solo se trataba de una treta de prensa, para matar a los oponentes depositarios de secretos del bajo mundo, que harían  estremecer al Estado con todas sus estructuras.

Una verdadera peste de muerte deambula en los aires completos de la Republica Dominicana, patas de jóvenes rotas, cuellos rotos, ojos brotados, piernas amputadas, cabeza tiroteadas, cuerpos heridos, y órganos explotados,  muertos a granel a las morgues, mientras a lo lejos con miedos y sin derecho a reclamos,  las mujeres lloran sus hijos, la sociedad solo observa en pánico, mientras las pistolas, escopetas, fusiles y metralletas circulan en la guaguas de los agentes de la Dirección Central de Investigaciones (DICRIM) de la Policía Nacional, dando un meta mensaje del regalo del gobierno del PRM.

Un panorama sombrío es el que reina en la nación dominicana, donde ni siquiera los organismos internacionales intervienen o dicen nada, para evitar caer en la lista negra del (DICRIM) y que si vienen a República Dominicana a ver la situación se vayan en 29, como también están los miembros de los derechos humanos, avasallados, abacorados, dispendiados, para evitar que hablen o se refieran al Estado anomia de la República Dominicana.

La política criminal ha sido sustituida  por la represión criminal, porque el pánico se ha apoderado del gobierno por sus malas acciones y ha decidido hacerse de la vista gorda, mientras los jóvenes sin oportunidades son quitados del medio, la Procuraduría General de la Republica no ha sometido a nadie de esos policías asesinos por muertes extrajudiciales, que por cierto además constituyen crímenes de lesa humanidad, pero es más fácil floretearse en eventos inservibles que haciendo el bien en favor de  la sociedad, incluso ante esa omisión de deber del ministerio  público, no sería muy atrevido pensar que estos prefieren la muerte de los imputados  pobres, antes de que estos sean apresados y procesados  mediante mecanismos efectivos  y una buena política de persecución de crimen y   el delito.

Respuestaprocesal.com. do. Advierte que  todos los dominicanos están bajo el código de muerte 29 y que el peligro radica, en que por esos errores de la vida injusta maten a medio mundos y luego la policía anuncie que le encontró una arma o que tenían una orden de arresto, pero después de muerto no se puede hacer nada, pues  ya muerto además mueren la  fama y el honor, y solo queda la Dirección Central de Investigaciones (DICRIM) de la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República, para decir lo que les de su regalada  gana,  Ah y además queda el defensor del pueblo, que recibe cientos de millones para hacer nada de nada.