Cada vez más adolecentes se integran al mundo criminal

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Santo Domingo. Violaciones grupales, torturas macabras, sadismo, crueldad y asesinatos seriales son parte de los actos atroces que han sido perpetrados por menores de edad en República Dominicana y que han conmocionado a toda la sociedad.

La reciente violación sexual y posterior asesinato de Yaneisy Rodríguez, de 4 años, a manos de un menor de 16 años de edad, y de Franklin Fernández, de 31 años, se suma a una larga lista de hechos que han destapado el debate nacional sobre si se debería modificar el Código del Menor para endurecer las condenas.

 

En julio de 2010, en un hecho sin precedentes, las autoridades apresaron a cinco menores de edad que se dedicaban a interceptar taxistas, apuñalarlos en repetidas ocasiones y dejarlos desangrar hasta morir, al mismo tiempo en que dos de ellos tenían relaciones sexuales mientras sus víctimas agonizaban.

Posteriormente, tres de los cinco menores proclamaron durante el conocimiento de medida de coerción que no se arrepentían de los hechos y que por el contrario, lo volverían a cometer.

 

Sed de sangre

Las dos jovencitas que también formaban parte del grupo, cuando eran trasladadas a Najayo tenían faldas de colegiala y en todo momento sonreían ante la mirada de los periodistas y de los familiares de las víctimas.

Una de ellas declaró que le excitaba ver la sangre de sus víctimas.  Finalmente, las condenas definitivas fueron 5 años para tres de los implicados y dos para el resto de la banda de menores. Actualmente, todos se encuentran en libertad.

 

Conmoción

En julio de 2016, Una niña de cinco años fue violada sexualmente, asesinada y su cuerpo introducido en una funda plástica, por tres vecinos suyos menores de edad en Villa Faro, Santo Domingo Este.

La niña Loreimy de los Santos, residía junto a su madre, de 21 años de edad.

Según el informe de la Policía, los jovencitos estaban  “jugando con la niña”. Le habrían quitado la ropa, la violaron, la ataron de pies y manos, y le amarraron en el cuello un alambre eléctrico, para finalmente, meterla en una funda plástica, donde murió.

 

Caso Lohara Tavárez

En 2009, la tortura y asesinato de la joven Lohara Tavárez, en San Francisco de Macorís, a manos de un menor de edad y Alfonso Brito (El Guachi), por órdenes de Elena Marizán, quien purga una condena de 20 años, rebasó los límites de la crueldad.

Aquel menor de edad, en compañía de El Guachi, quien fue asesinado en un extraño intercambio de disparos en la cárcel donde cumplía una sentencia de 30 años, torturaron y asesinaron a Lohara porque Marizán no quería que ella se juntara con su hija, ya que la consideraba una mala influencia.

 

El menor nunca fue condenado ya que fungió como testigo para que El Guachi y Marizán, esta última que cumple actualmente 20 años de cárcel, pudieran ser juzgados por este horrendo asesinato.