Tribunal de Santo Domingo Oeste dicta condena por abuso contra menor y refuerza llamado a la protección infantil

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Un tribunal de Santo Domingo Oeste impuso una condena de 10 años de prisión a un hombre hallado culpable de cometer abuso sexual contra una menor de edad, en un hecho ocurrido en el sector Manoguayabo.

La decisión judicial se produjo luego de que el Ministerio Público presentara pruebas consideradas suficientes para sustentar la acusación, basada en disposiciones del Código Penal dominicano y la Ley 136-03, que garantiza los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes.

Además de la pena privativa de libertad, el tribunal ordenó el pago de una multa económica como parte de la sanción impuesta al condenado, quien deberá cumplir su sentencia en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres.

De acuerdo con el expediente, los hechos ocurrieron en el año 2024 dentro del entorno residencial de la víctima. Durante el proceso, se estableció que la menor fue sometida bajo amenazas, lo que limitó su capacidad de denunciar lo sucedido de manera inmediata.

Evaluaciones realizadas por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses confirmaron el impacto psicológico provocado por la situación, evidenciando el uso de intimidación por parte del agresor para mantener el silencio de la víctima.

El caso fue llevado ante el tribunal por representantes del Ministerio Público, quienes inicialmente habían solicitado una pena mayor, argumentando la gravedad de los hechos y la vulnerabilidad de la víctima.

Un problema que requiere atención constante

Casos como este reflejan la importancia de fortalecer los mecanismos de protección infantil en República Dominicana. Instituciones como el Ministerio Público y el sistema judicial desempeñan un rol clave en la persecución de estos delitos, pero especialistas coinciden en que también es fundamental promover la denuncia, la educación y el acompañamiento psicológico a las víctimas.

Organismos nacionales e internacionales han advertido que muchos casos de abuso contra menores ocurren en entornos cercanos, lo que dificulta su detección temprana. Por ello, se insiste en la necesidad de crear espacios seguros donde niños y niñas puedan expresar situaciones de riesgo sin temor.