Cerca de 400 jueces y juezas de diferentes jurisdicciones a escala nacional colgaron sus togas y birretes ayer jueves, mientras otros servidores judiciales estuvieron de brazos cruzados, en demanda de una transformación profunda en sus condiciones de trabajo y remuneración.
Los jueces de paz, de primera instancia y de cortes de apelación, luego de leer un manifiesto en cada jurisdicción cancelaron los roles de audiencias, exceptuando los juzgados de Atención Permanente, permitiendo los conocimientos de medidas de coerción.
El paro de labores en todo el país fue convocado por la Asociación de Jueces y Juezas de la República Dominicana (Asojurd), la Red de Jueces de la República Dominicana, Asociación de Jueces Dominicanos para la Democracia (Judemo) la Asociación de Jueces de Paz y de jueces de manera independiente a los gremios que convocaron.
La histórica jornada de protesta pacífica incluyó la lectura unánime del “Manifiesto por la Dignidad de la Justicia” bajo la consigna “¡Que la dignidad comience por casa!”, en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, la Jurisdicción Inmobiliaria y en los distintos palacios de Justicia del país.
Previo a la lectura del manifiesto, en las diferentes jurisdicciones, se entonaron con solemnidad el Himno Nacional y el Himno del Poder Judicial, acto donde los servidores judiciales vestían de negro y con cartelones, con frases alusivas a la protesta, entre ellas resaltó “justicia para la justicia”.
En el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, el manifiesto fue leído por la magistrada Suinda Brito, quien mencionó entre las precariedades la falta crítica de personal, que provoca que un solo magistrado o servidor asuma la carga laboral de hasta tres y cuatro personas.
Mencionó también los salarios completamente desactualizados frente al alto costo de la vida y la enorme responsabilidad de sus cargos, así como renuncias masivas de personal administrativo debido al agotamiento crónico.
Igualmente, abandono severo de las plantas físicas de múltiples tribunales y desprotección en los palacios de justicia.
Sostienen que la justicia no puede sostenerse únicamente sobre la vocación, el sacrificio personal y el compromiso individual de quienes operan el sistema, ya que requiere condiciones materiales, humanas y salariales para ofrecer un servicio oportuno, eficiente e imparcial.



