Editorial: Un policía Vestido de Sacerdote y otros que dan pela a los Hombres

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 El día viernes 7 de agosto del 2020 el sector la Yagua, Municipio de Cotui, Provincia Sánchez Ramírez y toda la República Dominicana se estremeció  cuando en todas las primera plana de los periódicos y en los titulares de la noticias televisiva apareció que un policía solo conocido con el nombre Santo Lora Báez, que se hizo pasar por sacerdote y mató de un disparo al  joven José Antonio Reyes Ulloa (El Gordo), quien residía en el municipio de Maimón, provincia Monseñor Nouel, y que aparentemente  mantenía como rehenes a una mujer y una niña.

El problema se originó porque aparentemente y según el relato factico del historial del hecho anterior, el asesinado y ajusticiado  José Antonio Reyes Ulloa (El Gordo), supuestamente había disparado contra un joven de 17 años, quien también y supuestamente acusaban de matar a Eriberto Santana Evangelista (Cacón), en una zona montañosa del sector, Las Colinas del municipio de Cotuì, por lo que al ser perseguido por la policía este se introdujo  en forma de secuestro en la casa de la señora y su niña.

Casi concomitantemente al hecho anterior, en azua unos policías le dieron en un destacamento una pela a calzón quitado, como dicen en el campo, a un supuesto ladrón que según ellos robaba en esa zona.

La realidad es que un crímen acompaña otro crímen, un robo a un abuso de poder, un secuestro a una usurpación de funciones, en definitiva, nunca se hará justicia, porque es la propia policía nacional la  que ajusticia a las personas, teniendo la oportunidad de someterlos como establece la normativa dominicana.

 Aunque el señor Santo Lora Báez, se vistió de sacerdote, aparentaba ser sacerdote y piadoso, busco una ropa adecuada para que  su víctima que pidió auxilio espiritual creyera que era un sentó de verdad, este era un ¨verdadero diablo¨ en el fondo, que no buscaba la oportunidad de someter a la obediencia, sino de matar a mansalva, un usurpador de funciones, que violó el artículo 258 del Código Penal Dominicano, en perjuicio de la sociedad y la Iglesia Católica, quien a través de algunos obispos ha repudiado esa acción delictuoso de ese sacerdote falso.