República Dominicana al borde de una Revolución civil por la imposición de un Código Penal abusador

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EDITORIAL

 Los legisladores de la República Dominicana y el gobierno han aprobado un Código Penal que no lo conoce ni lo aprueba absolutamente nadie de los actores procesales que acuden a los tribunales penales diariamente, así pues, se trata de una pieza procesal que de antemano ha sido criticada por los ciudadanos conscientes  y ahora que tienen tiempo deben discutir no en los tribunales, sino a través de manifestaciones públicas para demostrar al gobierno y al congreso indolente que la República Dominicana no volverá a vivir en un yugo opresor, como ha sucedido con esas leyes abusivas aprobadas por ellos sin leer y sin medir las consecuencia  jurídica para la población.

 Desde el gobierno y desde los órganos públicos administrado de manera errada, en esta gestión de gobierno intentan confundir la humildad y la paciencia del pueblo dominicano con el miedo, lo que nunca es igual, en virtud de que el pueblo dominicano tantas veces ha sido esclavizado la misma vez se saldrá victorioso por encima de quien sea y al costo que sea para volver a ser libre.

 La sociedad dominicana especialmente los afectados con este nuevo Código Penal, que son todos los ciudadanos contra los cuales los policías el PRM y sus legisladores han abusado sin ningún tipo de control ni consecuencia, deben por obligación y hombría, estar de pies ahora que la patria, la nación y su bienestar los necesitan, para acudir a las exigencias publicas sin miedo, pues de trata de un reto de vida social adecuada y respetado o un yugo social de un Estado Policial como el que se vive en la actualidad.

El Ministerio Público realiza diligencias interminables con el propósito de tener este código en vigencia, para poder imponer su política represiva y de persecución contra todos aquellos que ellos enlacen sus cañones, pero la conciencia ciudadana y el espíritu de supervivencia social, pero sobre todo el valor civil, ayudaran a evitar caer en manos de los policías y los fiscales a mansalva.

La conciencia ciudadana y de los jueces que aplican la justicia, han de salvar la situación y no es cierto de que un pueblo debe dejarse oprimir como los demás quieran.  En la República Dominicana todas las cosas andan mal, este editorial pretende aclarar la verdad de la aprobación y la entrada en vigencia de un código contrario a la jurisprudencia, a la doctrina y a la costumbre, que son las fuentes principales del derecho, lo que equivale a decir, que a partir del día 5 del mes de agosto del año 2026 no se tomará en cuenta ni siquiera la conducta social sana de los dominicanos, porque todo, absolutamente todos representa una conducta dañina, desde el punto de vista del código de Luis Abinader y el PRM y desde el punto de vista del Ministerio Público y la Policía Nacional, que pretenden que le dejen la cancha abierta para ellos jugar solos y a su antojo con la voluntad popular, pero no lo van a lograr, aun que se rompa la tasa en mil pedazo como dicen en el campo y todo, absolutamente todo se vaya al carajo.

 Ahora queda en el valor del pueblo las manifestaciones, queda en la autoridad del pueblo la queja y demostrar atento abrazo, atento a guapo que el gobierno y los asquerosos legisladores, no podrán burlarse de la población y no podrán imponer un Código para una sociedad de animales,  no importa que mil veces la población tenga que manifestarse, mil veces ha de impedir tal atropello, sea contra jueces, sea contra abogados, sea contra Fiscales, a la fuerza no podrán imponerse, porque siempre habrán mentes conscientes, hombres y mujeres dedicados a exigir en la calle al costo y al precio que sea, la libertad de la nación, que hoy está en juego y que está casi perdida, a menos que los hombres y mujeres se manifiesten en  todos los estratos sociales  y la recuperen de nuevo.

¡libertad! ¡libertad! ¡libertad!