Editorial: No Cierren la Investigación de las Fallecidas en el Carro

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El día 15 del mes de noviembre del año 2017,  en la calle Ricardo Robles Esquina Bolívar, Sector la Esperilla, Distrito Nacional, fue encontrado el vehículo marca Mazda, modelo 3,  placa A456631, color azul, que en su interior contenía los cuerpos sin vida de Regy Dally Mery Contreras de 27 años de edad, Dohanlly Mariel Contreras Montero de 15 años y Lya Camille Pérez Contreras, de 2 años.

La fallecida Regy Dally Mery Contreras era abogada de profesión y según los informes policiales la misma salió acompañada de su hermana Dohanlly Mariel Contreras Montero a recoger a su sobrina Lya Camille Pérez Contreras a su residencia, ubicada en el sector de Bella Vista del Distrito Nacional  y posteriormente todas fueron encontradas sin vida.

Tanto la Procuraduría General de la República como Patología Forense, dieron como diagnostico final, que las víctimas fallecieron a consecuencia de Intoxicación por Monóxido de Carbono, lo que significa que el diagnóstico fue rápido, apresurado, poco analítico y carente de rigor científico.

Esas muertes ameritan una investigación más profunda, pues es casi seguro que esos descensos no acontecieron así, ya que no es posible que las tres personas dentro del vehículo fallecieran al mismo instante, sin tener ningún síntoma, ni sentir ningún malestar.

No existe la menor duda de que esas muertes no fueron natural del incidente de intoxicación, mas sin embargo los posibles autores de hecho deben estar disfrutando y burlándose de la sociedad. Claramente puede notarse que la sociedad dominicana se encuentra en presencia de una nueva modalidad de asesinatos y aunque duela y se vea como increíble ir contra de un experticia científico,  hay que decirlo.

Pareciera un hecho de locura ir en contra de una experticia científica, sin embargo para la ocasión es necesario hacerlo, porque esas muertes hay que investigarlas bien.

La Procuraduría General de la República, si en algo se ha caracterizado en la gestión del Dr. Jean Alain Rodríguez es en las buenas investigaciones previas, pero en el caso de las fallecidas en el vehículo luce un poco precipitado el resultado final.

Al observar una de las fotografías de la escena del hallazgo mortífero, en el caso de la fallecida Regy Dally Mery Contreras, se puede notar que el brazo está por debajo del cinturón de seguridad, lo que pudiera significar que personas utilizando guantes de alta autoras del hecho la colocaran en esa posición, pues de haber fallecido como dice la conclusión de la Procuraduría,  es evidente que el cinturón estuviera por debajo del brazo y parece que los investigadores de la Policía Nacional y el Ministerio Publico no vieron eso.

También dice la Procuraduría  General que mediante la red de cámaras del sistema 911 le dio seguimiento al vehículo y pudo comprobar que no hubo intervención de terceros, pero tampoco los investigadores vieron que el vehículo posee los cristales con un tintado fuertemente ´´ahumado´´, lo que pudiera permitir que las manos asesinas evadieran su responsabilidad.

Las manos Invisibles y  Perversas pueden estar pensando que se burlaron, pero la voz y la conciencia de la abogada fallecida, clama por una investigación, igual que las demás victimas  a destiempo, por lo que la Procuraduría General de la República debe realizar una investigación con todo el rigor científico, utilizando personal técnico de alta calidad, investigando al último mecánico que trabajo con el vehículo, los casos que llevaba la abogada y el registro telefónico de la misma, pues de ahí puede salir alguna información importante que arroje luz a una posible nueva forma de eliminación masiva que no deja rastro.

Respuestaprocesal.com.do, lamenta la muerte de las víctimas, Regy Dally Mery Contreras de 27 años de edad, Dohanlly Mariel Contreras Montero de 15 años y Lya Camille Pérez Contreras, de 2 años, pero más lamenta el misterio del fallecimiento colectivo sin rastro, llama a la Procuraduría General de la República a que no cierre el caso, pues sin ser científico ni técnico especializado, una persona común cualquiera, se da cuenta de que esa muerte está rodeada de un misterio, misterio que talvez no quiere ser descubierto para que no se disparen los índices de percepción de inseguridad de la sociedad. Sin embargo, es mejor un escándalo momentáneo que un manto de impunidad eterno y para que luego el Ministerio Publico no quede mal parado que analice las cosas bien, que ordene una investigación, porque esas muertes no fueron así y el caso no se puede cerrar.

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